Soy el hombre mas lelo, espero y espero, con tantos sueños que duermo, hoy no se que hacer o por donde empezar. Se que tengo unos audífonos en mis oídos con un agite que quieren entender el lugar, con las botas en la tierra en medio de una propiedad privada, aislando en medio de tanta muchedumbre que demandan. Insectos intentan explicarme acerca de la cuestión de un objetivo como conjunto y lo percibo. Soy un hombre de tierra, de ojos y de oídos, sin lugar en medio del espacio, que establece conexiones invisibles, permeable como un anfibio, el nuevo hombre naciente, el que el mundo con anhelo pide, el que quiere respetar, el que quiere levantar las fortalezas de la naturaleza, soy el hombre que tiene que cambiar el odio por amor.
Pero hoy estoy en medio de un proceso confuso, hoy soy un hombre de jaula y de horario. De paciente a imbécil. La cobardía te aquieta, te sujeta y te vende al primer mercenario que este en busca de industrializar el conocimiento, enlatandolo, etiquetándolo, embodegandolo y dejando que lo consuma aquel que tiene el poder misero de entender el propio juego al que esta sometido.
Creo que todo va rápido, creo que así mismo voy con el olvido, cuando menos espero, mi cuerpo se expresa mayormente con enfermedad y dolor, hoy no puedo creerlo, si ayer me veía como roble, a pesar de sentir esto no logro entenderlo ni entender nada y crecen increíblemente las confusiones, principalmente porque me he alejado de rótulos, antes era scout en servicio, antes era skater con huevos, antes era dibujante brutal sin sentido, antes era joven con vigor adolescente, antes era actor intrépido, antes era y era... Hoy soy lo que sea que haga, cosa que no recuerdo y cosa que tampoco quiero volver hacer.
Pienso tanto como tanto me quejo, camino juzgando todo el tiempo y todo lo que hago parece ser tan irracional, lo consuelo creyendo que debe ser alguna enfermedad o problema mental, y una vez mas lo digo, no entiendo nada y no se si deba entenderlo, o al menos no hay con quien ni de que.
Me siento extraño, me siento ajeno, me siento arriba y abajo, hasta ahora parecen haber problemas porque la mayor parte del tiempo no pienso y así no mido ni calculo lo que viene por consecuencia, solo se que mi existencia es un vació, solo se que me estrello con algo mas grande cada vez, que de seguir la senda sera mas fuerte el olvido y la agonía. Tanto como percibo crece la impotencia, como busco asociarme busco infectar y el día a día me recuerda el peso mismo que la vida lleva, tanta vida, tanta muerte, tanto y tanto con tanta magia.
Siento que hacemos tanto esfuerzo por ser escuchados, por compartir pensamientos rebotantes, que a la vez no son mas que intentos, esfuerzos y derroches. Aquí en la academia es desesperante y tan hostil. Darse cuenta de esto, te llama y te dice, que te alejes de tanta basura, tanta farsa y mucho maquillaje. ¿A donde vamos con esto? Porque no nos enfocamos en resolver problemas como humanos, en buscar sistemas que beneficien a todos, en reconocer a nuestros sabios, en conocer nuestras raíces, en analizar la vida impuesta que llevamos, en derrocar tanta convención y tanto formalismo que lo único que hace es crear la masa mas indiferente de la tierra. La tierra es sagrada al igual que la vida sobre ella. Debemos ser potenciadores y no devastadores, en cuanto a la armonía en medio de tanta agonía y falsas promesas.